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UNIÓN DE CURTIDORES, Club fundado en
1928, propició la introducción del fútbol profesional en nuestra ciudad y
gracias al esfuerzo de sus directivos, surgió el equipo León.

DON PILAR RAMÍREZ (q.e.p.d.) fué uno de
los pioneros del fútbol en esta ciudad, y el primer presidente que tuvo el
León en sus directivas. |
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EL FÚTBOL AMATEUR EN LEÓN.
Con el arribo de Diego Mosqueda a la ciudad de
León de los Aldamas, allá por el año de 1920, se inician los primeros
pasos del fútbol soccer en la localidad. como era sabido, Diego Mosqueda
tuvo que abandonar la ciudad de Irapuato a fines de la Revolución y al fijar
su residencia en León, no lo había abandonado el gusanillo del balompié.
Pronto se unieron a Mosqueda el Dr. Elías Sanromán y los españoles Pedro
Calleja y David Villa, recién llegados a León y como conocían algo de este
deporte, fundaron junto con Mosqueda el LEÓN ATLÉTICO, primer equipo que
habría de convertirse en el semillero del fútbol leones.
Ya en 1922, se completó el grupo con nombres
como Enrique Marín, Verulo Gómez, Daniel González, y varios mas que
reclutaron para completar la oncena. Por las relaciones de Mosqueda en
Irapuato, resultó fácil organizar algunos esporádicos encuentros con el
DEPORTIVO IRAPUATO; así continuó la muchachada del LEÓN ATLÉTICO entrenado
en los llanos de la prolongación del Parque Hidalgo hasta que en 1924 se
formaron nuevos equipos entre los que cabe mencionar al MÉXICO, el
ITURRALDE, el OBRERO, el NACIONAL y el HIDALGO, algunos de ellos surgidos de
los colegios y otros organizados por elementos de los ferrocarriles. Fue en
este mismo año cuando se disputó el primer torneo local en el que
participaron los equipos anteriormente descritos quedando campeón el LEÓN
ATLÉTICO como era de esperarse.
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UNIÓN DE CURTIDORES
En 1928 llega la fundación de la UNIÓN DE
CURTIDORES, uno de los equipos base para un mas amplio desarrollo del fútbol
en León.
Fueron Alberto "Chueco" Martínez, Manuel "Tío"
Ramírez, Zenón Falcón y Tomás Medina entre otros, quienes tuvieron la idea
de formar un equipo a base de jugadores curtidores, siendo aquel 15 de
Agosto de 1928 cuando sostuvieron su primer encuentro con el nombre de
"UNIÓN DE CURTIDORES", teniendo como rival al ALDAMA de San Juan
de
Dios, jugándose en el campo del LEÓN ATLÉTICO partido que finalizó con
empate a 1 gol.
El equipo cuerero fue el primero en traer a
esta ciudad a equipos como el Asturias, Necaxa, América, Marte y Selección
Vasca, entre los resultados sobresalientes podemos mencionar la goleada de 4
- 0 que le propinaron al NACIONAL, el equipo non de Jalisco después de que
este le había metido 5 - 0 al ÁGUILA de Irapuato.
SE ACEPTA AL UNIÓN EN LA LIGA MAYOR
Mientras se desarrollaba un partido de la liga
leonesa, un grupo de aficionados discutían en las tribunas la posibilidad de
que el Club UNIÓN DE CURTIDORES fuera admitido en la Liga Mayor. en dicho
grupo se encontraban: Don Manuel Ramírez, Antonio Morales, Don Rafael Orozco
(Presidente del Unión), Jesús Hernández y otras personas mas. Este grupo
decidió poner un telegrama a la Liga Mayor para ver si era factible la
inclusión del equipo curtidor.
No tardo mucho tiempo en llegar la
contestación, la propuesta era viable pero había que enviar un
representante. Se nombró al "Capi" Morales y a Francisco González para que
se trasladaran a la CD. de México a hacer las gestiones preparatorias junto
con Don Sebastián Martínez. Fueron admitidos de inmediato bajo las
siguientes condiciones: contar con una cancha aceptable, tener un numero de
150 socios y constituirse en asociación civil. El equipo quedó registrado
como UNIÓN-LEÓN.
En virtud de que se necesitaba dinero, se
lanzaron a la venta al publico unos bonos de $100.00 y de $50.00,
reuniéndose la cantidad de $9,000.00 que sirvieron para adquirir a
Marcial Ortiz, "Pirracas" Castellanos, Raúl Varela, Alfonso Montemayor y un
muchacho de La Piedad llamado Salvador Ramírez y Conrado Muñiz como
mexicanos; a "Jijiruje" Ramírez, Vicente Serrano, Pepe Cortes, "Palitos"
Ramírez, Elpidio Sánchez como leoneses y Duilio Dobles y "Tico" Campos como
extranjeros. Como entrenador se contrató a Don Joaquín Fuente.
Se señaló el campo del Azteca para entrenar
pues había cierta fricción entre los directivos del "Lechugueros" de béisbol
y los del UNIÓN-LEÓN, puesto que los partidos de ambos se disputaban a la
misma hora (12:00 del domingo) en el único estadio que había (EL PATRIA).
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LA VENIDA DE 4 CRACKS ARGENTINOS.
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Para el campeonato 1944 - 1945, se pensó en
reforzar al equipo con elementos extranjeros de categoría y experiencia.
Dentro de los directivos esmeraldas y a recomendación de Noguera (Jugador
argentino del ASTURIAS), se acordó reforzar al equipo, pues se avecinaba el
campeonato 44-45 y no era cuestión de afrontar la situación con el
plantel que se tenía. Entre Don Sebastián Martínez, Don Adolfo Romero y Don
Pilar Ramírez lograron reunir la cantidad de $15,000.00 para que vinieran
cuatro argentinos de los recomendados por "Noguerita", de la lista se
escogieron cuatro jugadores: Rugilo (portero), Battaglia (defensa), y dos
delanteros Marcos Aurelio, interior derecho y Ángel Fernández, ala
izquierda.
Recién casados llegaron a México los chés
Marcos Aurelio Di Paulo y Ángel Fernández el 6 de agosto de 1944, mientras
que días antes Rugilo y Battaglia habían arribado ante un recibimiento
jubiloso de cientos de aficionados.
Una vez establecidos en León, se pusieron a
entrenar con el resto del equipo siendo contratados también Rodrigo
Cervantes (Considerado el jugador con mas clase que dio el León durante
muchos años), Abel Ramírez recio zaguero local y Rodolfo Moncada, rapidísimo
extremo capitalino.
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Battaglia, Ángel Fernández, Rugilo y
Marcos Aurelio posan para los fotógrafos antes del encuentro de su
debut. |
POR FIN EL DIA ESPERADO
La mañana luminosa del 20 de agosto de 1944,
trae consigo entusiasmo en todos los rumbos de la ciudad y afuera del
Estadio Patria se forman interminables colas para adquirir localidades,
mientras camiones de la localidad y de distintas partes del estado traen
aficionados que corren a las taquillas.
A las 11:00 AM ya no cabe un alfiler en el
Patria y hasta dos filas de sillas que fueron puestas alrededor del campo,
se encuentran totalmente ocupadas. Faltando un cuarto de hora para las
12:00, salta al empastado el equipo capitalino del Atlante y la ovación
ensordecedora se deja escuchar. El fútbol de Primera División era una
realidad en León, en los corazones de la afición verdiblanca había gozo pero
también incertidumbre por el rendimiento que pudieran dar el grupo de
jugadores modestos, reforzados por cuatro importados prácticamente
desconocidos. en el entrenamiento del viernes anterior se vió tan mal que
jugadores, directivos y publico se preguntaban: Este es el equipo va a hacer
frente al poderoso Atlante con futbolistas consagrados como Horacio Casarín,
Vantolrá, "Peluche" Ramos, "Margarita" Gutiérrez, etc.?. Y las graderías
parecían venirse abajo al aparecer los once jugadores verdiblancos. Porras,
cohetes, gritos y aplausos se escuchan. aparece el árbitro Blat Garay con
sus abanderados y se inicia el partido ante el nerviosismo natural de todo
mundo.
LA PRIMERA PROEZA
Lo que sucedió después no se lo han de
explicar jugadores ni aficionados. Tocó sacar al León y "Chancharras" Pérez
movió el balón hacia Varela, este devolvió de inmediato a Marcos Aurelio
quien atrasó al "Pirracas" que buscó el extremo izquierdo ya adelantado;
nuevamente Varela entra en posesión del esférico quien filtra cerca ya del
área atlantista. El puntero izquierdo Ángel Fernández se cerró sobre la meta
a gran velocidad y sobre la marcha mandó un cañonazo fuerte, raso y
colocado, que lamía levantando polvareda y se fue a incrustar en el lado
derecho de la portería, pegadito al poste. Villavicencio se tiró a tiempo
pero el tiro iba duro y esquinado. Apenas el tiempo contaba cuarenta y cinco
segundos de iniciado el partido cuando el grito de un publico que no salía
aun de su asombro ... goool! .... goool! y los brazos en lo alto celebraban
jubilosos la acción. Todos corrieron hacia Ángel Fernández a quien
materialmente envolvían, abrazos, besos y hasta lagrimas de alegría producto
de la sensacional jugada. Y el grito estallaba mas y mas fuerte aún ...
LEÓN! .... LEÓN! ... RA, RA, RA!.
Continuó el dominio verdiblanco y los
azulgrana parecían paralizados, como que no lo querían creer. Venían a pasar
un día de campo y se encontraron con un modesto equipo, pero peleador que
estaba jugando como si sus integrantes hubieran estado haciéndolo varios
años juntos. Corner contra el Atlante y Moncada envía un centro precioso que
Marcos Aurelio remata con un fuerte cabezazo y 2 -0 !. El estadio Patria era
un autentico manicomio. Por fin los del Atlante suman por medio de Horacio
Casarín, pero los verdes vuelven a la carga y la gente los anima mas y mas.
Pase magnifico del "Chancharras" Pérez a Marcos Aurelio y este cuaja el
tercer gol con tiro cruzado ... el delirio verde!, termina el primer tiempo
con un 3 - 1 con cuadro esmeralda en plan imponente.
Comienza el segundo tiempo y el Atlante no se
da por vencido y Vantolrá descuenta el segundo para la causa visitante.
Battaglia y Abel se baten como colosos mientras Rugilo se multiplica
haciendo valer su ley en la portería. Pero "Chancharras" Pérez se encarga de
enfriar los ánimos atlantistas y fusila la cabaña de Villavicencio,
siguiéndole Rodolfo Moncada con disparo imparable para redondear el score
que tomaba proporciones de goliza, correspondiendo a Casarín el tercero y
ultimo para los visitantes en este primer y emocionante encuentro, quedando
al final un 5 - 3 a favor del León que posteriormente causaría furor en todo
México.
La jornada gloriosa culminó con un paseo de
los jugadores verdiblancos a hombros de la afición, dentro y fuera del campo
y un banquete para celebrar la victoria en el Hotel México, organizado por
Don Pilar Ramírez y Don Sebastián Martínez.
EL DEBUT EN LA CAPITAL
Con la aureola de invicto en canchas de
provincia, se presentó el León por primera vez ante la exigente afición
capitalina, que produjo un lleno de bote en bote en el Parque Asturias para
ver en acción al equipo de tanto había dado de que hablar desde su debut en
la Liga Mayor y contra todos los pronósticos, el cuadro esmeralda se impuso
claramente al América al son de 3 goles contra 1, convenciendo con su fútbol
armónico y veloz a propios y extraños. Dominaron los azul crema, pero
los verdes hicieron gala de una defensa heroica de su marco y solo
admitieron un gol de Caffaratti que fue el del honor para los capitalinos,
mientras que Fernández en dos ocasiones y Moncada en otra, hacían llegar sus
disparos al fondo de las redes americanistas. Al final, el publico
capitalino reconoció la capacidad de los "benjamines" de Primera División y
de pie ovaciono a los muchachos leoneses, quienes fueron felicitados
entusiastamente por sus directivos y seguidores, así como hinchas en
general.
Anécdota: En uno de los viajes del León a la
ciudad de México, se hospedaron en un hotel muy "Nice" donde la mayoría de
los meseros hablaban inglés. Uno de ellos se acercó al "Chancharras" Pérez
que acababa de comer y le preguntó: "Finish Mister? (Terminó Señor?)" a lo
que Pablo se apresuró a contestar: "No gracias, estoy satisfecho".
EL ACTO HEROICO DE MONTEMAYOR
No podemos dejar de mencionar lo sucedido
aquel lluvioso 9 de mayo de 1946 cuando al estarse jugando un partido
nocturno entre el América y el León en el parque Asturias; el formidable
crack pampero Florencio Caffarattti tuvo la desgracia de tocar un cable de
energía eléctrica caído tras la portería de los verdes. Al darse cuenta
Alfonso Montemayor del peligro en que estaba su rival deportivo y sin pensar
en su seguridad, se lanzó a salvar al argentino logrando arrancar el cable a
su posible víctima. Posteriormente, Caffaratti entregaría a Montemayor una
monedita de oro con la siguiente inscripción: "F. Caffaratti en
agradecimiento a A. Montemayor". Como un testimonio de gratitud.
LO QUE LE PASO A LUIS LUNA Y GUILLERMO
FLORES AL LLEGAR A LEÓN
La siguiente anécdota les sucedió a los
tapatíos Luis Luna y Guillermo Flores a su llegada a la ciudad. Habiéndolos
dejado Don Nemesio Tamayo en el Hotel México, les indicó que al otro día se
presentaran en el estadio a las 10:00 de la mañana para participar en la
práctica reglamentaria y les dió la dirección.
Al día siguiente se dirigieron entonces al
entrenamiento y con trabajos dieron con la entrada del estadio por la calle
Álvaro Obregón. "Llegamos a la puerta y preguntamos si ahí entrenaba el León
F.C. aclarando que éramos elementos de dicho equipo. Pero los que estaban en
la puerta no nos creyeron y aparte nos negaron la entrada, nos dijeron que
la entrada de jugadores quedaba por otro lado; claro que tuvimos que seguir
sus indicaciones yendo a rodear por la Colonia y el Parque hasta que dimos
con la entrada por la huerta de Uraga. Estábamos tan cansados -caminamos
casi dos horas- que cuando llegamos no pudimos entrar por esto y además, la
práctica ya había terminado."
LA TRAGEDIA DEL CHÉ FERNANDEZ
(Ejemplo de amor a la playera del León)
Recién casado, optimista, había llegado a
México en avión de Panagra, Ángel Fernández en compañía de su compadre
Marcos Aurelio. Venían a militar en el equipo representativo de esta ciudad:
el León que acababa de ingresar a la Liga Mayor de Fútbol. Fernández fue el
autor del primer gol verdiblanco en campeonatos oficiales y su velocidad e
inteligencia le habían ganado un puesto titular en el cuadro esmeralda;
coopero para la justa verde en el sub-campeonato de 1946-47 y los títulos de
monarca de Liga y Campeones en la campaña 47-48.
Pero a mediados del torneo 48-49 estando el
"Ché" Fernández en el ocaso de su carrera y viendo la situación
del club, se ofreció a su querido equipo
que pasaba por un momento crítico por falta de extremos, reapareciendo en la
Perla Tapatía jugando de ala derecha y anotando uno de los dos goles con el
que vencieron al Oro. Una semana después, jugando el León contra el Tampico
en el campo de la Martinica con sus intervenciones decididas y acertadas,
Ángel recibió un pase adelantado y a gran velocidad se fue sobre la bola,
iba solo y sobre la línea del área de meta, ante lo apurado de la situación
salió el "Tarzan" Landeros, arquero tampiqueño, se tiró a sus pies
tratando de arrebatarle el balón, pero con su acostumbrada malicia e
inteligencia de jugador Fernández escurrió el balón hasta el fondo de las
redes. El choque fué tremendo, en las graderías se celebraba el gol, pero
todavía ambos jugadores estaban tirados; pero mientras el arquero se dolía
con menos señales, Fernández quedó inmóvil, el encontronazo fue tan fuerte y
sobre su pierna izquierda vio que esta quedó quebrada, hecha trizas. Su
semblante era lívido ante el dolor, todos corrieron hacia el lesionado.
Casullo, en esos días entrenador del León, que si se dio cuenta que lo
habían fracturado corrió también hacia el.
Por desgracia nada pudo hacerse, fue sacado
del campo entre ovaciones pero dejando en todos el amargo sabor de aquella
infortunada jugada, ultima de su vida con el León y donde igual que cuando
se inició, también había marcado SU ULTIMO GOL. Al llegar el descanso, en la
caseta había silencio y aflicción, nadie quería comentar el suceso del
compañero caído. Varela preguntaba si aquello era verdad. Marciano el
masajista con un ligero movimiento afirmativo lo señaló. "Ahora lo
importante es ganar, dijo el técnico Casullo y cuando termine el partido y vayamos a
el, hay que darle la alegría de que el juego se ganó".
Terminado el encuentro todos presurosos fueron
al sanatorio; en una sala yacía Fernández ya con la pierna enyesada, lo
acompañaba su esposa. Tenía sus ojos cerrados pero al escuchar caminar de
puntillas a sus compañeros los abrió y al verlos fue esta su primera
pregunta: "GANAMOS?" y Costa asintió con fuerte voz, mientras Casullo se
llevaba el dedo a la boca en indicando silencio. Después se dirigió a
Fernández diciéndole emocionado: - "Nos has dado un triunfo mas y una
gloria a esta tierra lechuguera que tan generosamente nos ha tratado,
GANAMOS y tu seguirás metiendo muchos goles". No, respondió Ángel con
lagrimas en los ojos, esta mañana ha sido la ultima. "Pronto sanarás",
agregó Montemayor; todos trataban de ser animosos y que sus palabras le
hicieran bien. Arenaza, Luna, Manzotti, Conrado, no había quien no pusiera
unas palabras de aliento para el accidentado.
Y pasó el tiempo y sanó, si es que a esto
puede decirse verlo en muletas: Otra vez frente al graderío, recibió una
ovación como jamás a nadie se le ha tributado en la historia del Club. En su gesto había lagrimas y
amargura y en su mente se agolparon mil pensamientos. Ahí estaba su cancha,
su público, todo igual pero era tan distinto; la pelota, el marco, el
empastado por donde anteriormente corría y sin embargo el ya no podría
volver a jugar en su puesto porque ya había anotado SU ULTIMO GOL en
este, su querido Club León.
Emotiva Carta de José Manuel Busso a Ángel
Fernández.
"Mi querido Ché Fernández:
La ultima vez que te ví con la camiseta
esmeralda puesta, no fué en la cancha. Parecerá raro decir que alguien se
ponga una camiseta de fútbol estando en la cama, pero esta vez así fue. No
la tenías para suplir la bata del sanatorio, si no que la habías llevado ahí
junto a una pierna rota, como saldo de una lid de honor en que hiciste
triunfar a tu equipo... Ver Carta.
... "
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